Ya contento con la llegada de Pipi a Beijing (y aún lidiando ella con el jet-lag), paseadas algunas zonas cercanas a la casa de los viejos, decidimos ir a un mercado que queda cerca de la (lamentablemente conocida) plaza de Tian’anmen, el mercado de la calle de Qianmen.
[GP:Qianmen]
El día estaba realmente pesado, mucho calor y bastante humedad en el ambiente, después de tomar el metro y preguntar varias veces que dirección tomar, llegamos a la plaza y cruzamos hacia el mercado.
Tiene bastantes diferencias comparando con los que he ido hasta ahora:
- Primera y más importante: no hay tantos turistas, por lo que el precio suele ser más cercano al precio chino.
- Está situado sobre las calles y callejones de un barrio, por lo que es menos agobiante.
- Venden cosas diferentes y los precios son realmente bajos.
Aparte de ser la primera experiencia de compras para Pipi, también iban a ser sus primeros pasos en regateo, y contando con una maestra con varios masters como es Lili, el aprendizaje iba a ser realmente bueno pero duro.
Aclaración: cada vez que la vendedora se pone pesada con que no baja más el precio, tal si fuera su grito de poder, Lili usa el tan aplaudido entre nosotros: “I live in Beijing“.
Ni bien llegamos Pipi ya me dijo: “Mirá ése vestido negro”, 10 minutos después y gracias a la intervención de la maestra el precio paso de 98 yuanes a 30. ¡Y éso que la vendedora era un hueso duro de roer!
Recorrimos varias de las callecitas, probamos todo lo que podíamos y puedo decir que cumplí mi sueño: usar una vicera del tamaño de la cabeza de Mazinger Z… al rato empezó a levantarse una tormenta de polvo y arena que vino seguida de una tormenta de lluvia como hasta ahora no había visto en Beijing, realmente aunque las gotas estaban frías fue un alivio…
Al volver a casa decidimos pasar por un mercado de aquí cerca a comprarle un regalo al viejo que había cumplido el pasado 25. Ésta era una buena oportunidad de ver lo que había aprendido Pipi-san, vimos el modelo de mochila que quería y pedimos el precio, como lo que la chica pedia era una locura (inclusive si fuera original) le dije que estaba loca y que solo pagaríamos un 10%, obviamente ella dijo que no y me pidió mi last price, se lo subí un poquito y en éso mi cómplice en éste “delito” me dice: “No seas malo, eso es muy poco.” Mañana tendrá que salir a un curso intensivo con Lili
Al final, la china contenta con su venta y nosotros también, regalo y torta para Robi.


















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