Tan esperado como el mismÃsimo viaje a China, tuvimos la suerte de conocer en un dÃa espectacular de sol y 36º el Palacio de Verano (Yà Hé Yuán).
Es una jardÃn, o más bien parque, o mas bien bosque de casi 300 hectáreas a la orilla del lago Kunming.
Fuimos en metro hasta la estación Wukesong y de ahà taxi con una conductora muy simpática que cada tanto nos daba charla (en chino claro está).
Uno puede ir simplemente a pasar el dÃa al bosque o al lago, o podés aprovechar para visitar varios lugares interesantes, el primero de ellos, entrando por la puerta norte (北门=bei men),es el barrio de Suzhou, que fue creado para parecerse a los escenarios del sur este de China, estando aún en Beijing parece mentira poder ver algo como éste lugar. Cabe destacar que al entrar nos cortaron los tickets y al rato volvieron pidiendo mil veces disculpas a pegarlos con cinta para que pudiéramos hacerlos efectivos, sello, firma y aclaración mediante.
Suzhou
Colina de la Longevidad
Luego de recorrer Suzhou seguimos los 4 fantásticos rumbo a la colina de la longevidad y a comenzar realmente el recorrido de pagodas, templos y galerÃas.
Ni bien comenzar ya nos encontramos con unas escaleras que parecÃan interminables, sorbo de agua y pa’ arriba, las vistas que se ven de la parte norte y este de la ciudad son espectaculares y es como dije antes increÃble tener un lugar asà en Beijing
¡Del otro lado de la colina las vistas son mejores aún!, ya que la panorámica del lago, islas y colinas son maravillosas.
La emperatriz Ci Xi, cómoda como ninguna se mando a construir para no sufrir las inclemencias del tiempo la GalerÃa Infinita, un corredor techado de 750 metros de largo que bordea parte del lago (una especie de rambla techada).
Pero ésto no fue lo único que esta lady mando a construir, gracias a haber malgastado de las arcas de la armada de la época en plan de retribuirles (o de calmar las aguas
) decidió construir un barco de mármol y cristal que obviamente era imposible que navegara, asà que lo utilizaba para fiestas y cumpleaños de quince
También mandó construir unos astilleros (¡en un lago!) para que la marina se estuviera tranquilita, un personaje bárbaro ésta mina.
Siguiendo el camino hay una zona más boscosa y de una tranquilidad sorprendente, hay muchos puentes, canales, vistas geniales del lago y sobre todo mucha pero mucha calma, es un lugar ideal para ir un dÃa a tirarse en el pasto a dormir una siesta.
Luego tomamos un barco que volvió a buscarnos porque lo habÃamos perdido por haber ido a sacarle fotos al Puente de Jade, muy amablemente el “capitán” volvió sobre sus pasos y abordamos saltando desde un montÃculo de pasto lata de cerveza y cámaras en mano, como cuando uno sale a correr un óminbus; xie xie al “capi”, a los pasajeros y muchas reverencias por habernos ido a buscar.
El paseo en barco por el lago estuvo muy bueno y aprovechamos para sacar muchas fotos de varios lugares desde la proa.
Bajamos cerca del Puente de los 17 Arcos el cuál tiene 150 metros de largo y un ancho de ochos metros. Está decorado con 540 leones que están en diferentes posturas (es una réplica del Puente de Marco Polo).
Ya para terminar, y después de consumir 4 refuerzos, 4 choclos hervidos, 8 paquetes de galletas de arroz, unas 12 botellas de agua, una lata de cerveza, 2 cocas y unos 12 “pinchilines” (helados) entre los 4, nos dirigimos a un jardÃn el Xie Qu Yuan o JardÃn de los Intereses Armoniosos, el cuál llaman el jardÃn dentro del jardÃn, sin palabras…
Éste fue el último paseo que hicimos juntos con Marce y realmente fue una buena despedida… y un dÃa maravilloso.
[GP:Yi He Yuan]















































































































































































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